Sanar la relación madre-hija

Hijoles…

Desde hace un rato quería exponer este tema en mis palabras, por una u otra razón lo postergué, pero hoy me atrevo. Hoy me atrevo a sacar el tema del rincón en donde la mayoría de las mujeres guardamos y dejamos que nos avance, esto en específico.

Por alguna razón creía que era un asunto cultural el llevar una relación un poco tensa con nuestra madre, sin embargo, en varias películas y novelas extranjeras comencé a darme cuenta de que no era algo único de la sociedad en la que vivo, en la mexicana.

Resulta que a través de lo que nos presentan ciertas historias, siempre ocurre que en la mayoría de relaciones entre las madres y las hijas existe una relación compleja, difícil en muchos de los casos. Escribo de la generalidad, no de las particularidades.

Pero, ¿Por qué sucede que una y otra vez en distintas culturas lo general son las dificultades? ¿Es lo normal?

He descubierto, desde la observación, que en gran parte se debe a la carga simbólica que los otros han puesto sobre nosotras. Por una parte la imagen de ser madre, es casi la de un ser divino y perfecto, en la mayoría de culturas no cometerían ninguna falla.

Pero, ¿qué creen? Ninguna madre es perfecta y tampoco lo puede todo, no está mal, porque al final, sólo es una persona. A su vez con sus propios anhelos y deseos. Que en muchas culturas deja de lado para el cuidado de los otros, posterga sus aspiraciones para ayudar a que otros consigan las suyas.

Imagínense, qué carga deben soportan la mayoría de las mujeres —incluso en nuestros días —. Todo por una moralidad que hasta hoy muchos imponen ante la imagen de la madre.

Ahora, ¿qué sucede del lado de las hijas?

Resulta que en muchas de las culturas se ven como la extensión de lo que una madre debe ser, como si desde jóvenes estuviéramos en un entrenamiento por cumplir el deseo insano de alguien porque todas fuéramos a ser madres o cuidadoras.

Así que la tensión entre lo que simbólicamente otros pusieron sobre ellas y sobre nosotras es lo que genera en su mayoría la dificultad de nuestras relaciones con nuestras progenitoras.

Tal vez muchas de las madres no son conscientes de que reproducen lo que justamente las ata a cumplir con ciertos estándares. Así que regularmente tratan de que sus hijas sean buenas mujeres. Regularmente es el dejar de lado sus propias vidas para ser el vehículo de ayuda para muchas otras.

No es una crítica hacía las madres, es una crítica al sistema en el que somos madres e hijas. Tampoco califico este fenómeno, es lo que ocurre. No podemos tapar el sol con un dedo.

Sanas cuando lo haces y te haces consciente

Cuando comienzas a ser más consciente, duele en todos los sentidos. Tú como mujer, comprendes y sientes parte de la gran carga simbólica que han puesto sobre tus hombros y los de tu madre. Entonces, puedes mirarla y comprenderla.

No son enemigas, nunca lo fueron, de hecho padecen desde el mismo lugar del juego social.

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