De aquello que no hablas

Qué curioso se habla cuando se escribe.

Yo a las 3 a.m.

Pareciera que de algún modo pusiste todo en un baúl imaginario, lo cerraste con llave.

Y pareciera que de algún otro modo lograste plantar ese baúl imaginario en el fondo de los olvidos.

Ay mujer, está bien.

No tenemos que buscar ese baúl imaginario.

No hace falta.

Ay mujer, está bien.

Ahora ese baúl imaginario le hace compañía a otros fragmentos, seguramente.

¿Sabes qué es lo bueno?

Dejaste de llenar baúles. Abruptamente los olvidaste —y no—.

Existe un espacio bastante amplio para recoger, limpiar y pulir los baúles imaginarios que sobren.

Por si quieres plantar nuevos olvidos.

Ya sabes que no hace falta regarlos, pues siempre llegan desmemoriazos nuevos.

Ay mujer, está bien.

No pierdes tus recuerdos, siempre encuentras el camino para llegar a ellos.

Aunque pierdas baúles imaginarios, siempre encuentras lo que buscas.

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