Choca la pluma

Hoy aprendí que incluso de adultos seguimos chocando las cosas. Para quien no haya entendido nada hasta este punto, les explico.

Acá en la capital de México (no sé si en otros lugares de la república) los infantes suelen usar una expresión de ¡chócalas! Esto sucede cuando comparten algo, pueden ser dulces, las manos o una pluma de unicornio con diamantina.

¿Y esto de qué va?

Hoy en el metro adquirí una pluma de dinosaurio con diamantina, los niños que estaban sentados a mi alrededor también. Una de ellas, se quedó mirándome, yo tontamente creí que porque me estaba juzgando que tuviera una “porque yo ya estoy grande”.

Fue mi querida amiga Alba que me señaló mi error, la niña simplemente quería chocar las pluma conmigo porque eran iguales. La emoción de compartir algo, de poder gritar de la emoción por algo tan pequeño pero que se siente enorme en el corazón.

Poco a poco vamos perdiendo un poco el sentido de chocarlas, aunque en realidad lo estamos haciendo todo el tiempo: cuerpos, sonrisas, anécdotas, tristezas y demás

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