Amiga. ¿Por qué no me he dado cuenta?

Qué popular la frase hecha “Ey amiga, date cuenta”.

Para muchos es objeto de risa y de bromas, pero todos hemos tenido a algún amigo o conocida, incluso nosotros mismos. Porque las relaciones insanas no discriminan, se ocultan detrás de cualquier género y orientación. No es exclusivo de relaciones heterosexuales, ni sólo cosa de mujeres, pero sí afecta siempre a la parte más sensible-empática de la relación.

Frase cargada de señalamientos, como si uno fuera el único responsable de lo que sucede. Pero a menos de que hayan salido de una relación así, podrán entender cómo es que uno no logra percibir por completo que tienes que salvarte.

Muchos dicen que es por falta de amor propio, yo no lo creo. Es más complejo, es muy fácil culpar únicamente al individuo que lo está padeciendo.


Esta fue mi historia.

Conocí a D en marzo del 2018, en ese momento me sentía excelente conmigo, con mi cuerpo y con lo que estaba haciendo, una mujer orgullosa de sí.

Total, empezamos a convivir, yo no tenía intenciones de enrollarme con él, pero creía que sería un buen amigo, a la segunda cita me besó y yo entendí entonces que quería salir en plan romántico, resultó que no.

En abril le pregunté si estábamos en el mismo canal -de salir en citas con intención de ser algo-, a lo que él me respondió “Netflix por lo menos me da un mes gratis y hasta los tres es cuando ves si te quedas con él o no”.

En este punto me molesté y decidí que no era lo que yo necesitaba, mucho menos estar con una persona que compara las relaciones personales con suscripciones de paga. Mi amiga (agradezco que jamás se haya ido y siempre me escuchara desde entonces) pensó lo mismo.

Unos días después de que yo ya ni le hablaba a D, me escribió, según él muy arrepentido de haber sido como era y de haber dicho lo que dijo. Yo quise creerle, así que fuimos a un café y quedé -crédula- convencida de que había sido una mala impresión mía, que el tipo era bueno y que habría algo bonito. Según esto ya estábamos saliendo para construir una relación.

Tiempo después, en otra cita fuimos al teatro, estaba muy atenta a todo con él. Intenté abrazarle mucho, él sólo me dijo “oye, eres muy encimosa”. Yo lo justifiqué, me dije, seguramente es porque no nos conocemos tanto, pero igual sentí el rechazo, creí que era normal.

En mayo nos hicimos novios, él lo propuso, para este punto yo no me había hecho expectativas de nada. Pero ya era serio ¿No?

Desde entonces me acostumbré a no recibir detalles, mi cuerpo era criticado por él, en un comienzo no me molestaba, pero créanme que después de meses se te pegan cosas de la otra persona. El pesímismo, el cansancio, incluso mis gustos, nada que no fuera de interés para él no importaba.

Siempre he creído que las relaciones deben manejarse en equidad.

Ambos éramos personas ocupadas, no sé cómo pero entre mis ocupaciones y obligaciones lograba hacerme espacio en la semana para verle. Siempre fui yo quien se desplazó para que él no tuviera tantas ocupaciones, no me pesaba y hasta lo hacía con gusto. Ahora que lo miró de fuera, no existía equidad, ni justicia entre nosotros.

Poco a poco, -de esto son testigos mis amigos-, me fui apagando, muchos notaban que me veía un poco triste y cansada. “-¿Por qué no lo dejas? -No sé, es que lo quiero. -Te está afectando. -Yo sé, pero igual me había dicho que es difícil de querer. -Tú lo quieres, ¿Él para cuándo va a quererte?”.

Me la pasé justificando al hombre, que si estaba muy ocupado era porque estaba trabajando y trabajar es muy importante. Yo también lo era, ¿no?

Según yo, era normal su comportamiento, él venía de años complicados, relaciones con ciclos sin cerrar, lo aceptaba con todo y todo lo justifiqué con ello. Ahora puedo verlo porque estoy fuera.

Jamás le cuestioné, con él mi segundo nombre se transformó en paciencia, le quería y cómo lo amaba; pero dejé de quererme porque él no podía consigo mismo, así que sentía por ambos y se lo daba. No es reproché, pero así sucedió.

La primera vez que le dije que quería terminar con él, me rogó que no lo hiciera, según él era un gran error. Para este entonces yo me notaba más triste, sensible, queriendo llorar por todo y ahí comenzó mi ansiedad.

Fue una relación llena de violencia silenciosa, no hubo golpes físicos, pero sí muchos comentarios hirientes hacia mi persona, hacia mis acciones, hacia mis detalles. Por muy fuerte que fuera entonces, cada acción fue matándome el corazón.

Aquella mujer de la que me había sentido tan orgullosa se había desvanecido, de poquito en poquito. ¿Cómo darse cuenta?

Y no, no es que me pinté como la mártir, pero en serio que uno no se da cuenta, o bueno sí, pero no sabes cómo sobrellevarlo. ¿A quién le dices?

Al hombre le hice saber cómo me estaba sintiendo, porque sí, después regresamos. Por un tiempo se volvió un poco más atento, pero en cuanto notaba que estaba segura, todo volvía a lo mismo.

Un día pude dejarlo, físicamente, lloré mucho, la amiga se dio cuenta, pues no. Pese a que ya no éramos novios, él me mandaba mensajes queriendo regresar, yo era firme en mi decisión, no tenía más lugar en mi vida.

Así hasta que me comunicó de su nueva relación, así es, mensajes y mensajes. Muchísimo drama y llorar.

Ya no hablo más con él.

¡Amiga date cuenta!

Finalmente acá estoy, viendo desde fuera cómo algunos seres pueden dañar a otros tan sólo con relacionarse.

No, no vas por la vida teniendo miedo de enamorarte, pero aún tenemos que trabajar mucho para sacar a todas y todos nuestros amigos date cuenta.

Es cierto que el amor propio es fundamental, pero no es el único factor del porqué caemos en relaciones así.

Más que una catarsis personal, mi intención es que si estás pasando por algo similar comprendas que no es normal ni es tu culpa. A veces la fuerza vence, te cansas, eres una persona y tienes emociones. Busca apoyo en tus redes más confiables: amigos, familia, la terapia.

2 comentarios sobre “Amiga. ¿Por qué no me he dado cuenta?

  1. Wow.
    Tu manera de contar la historia es increíble.
    Gracias por ser una de las personas que no callan este tipo de situaciones.
    Ánimo y abrazos.
    Yasael Uc:

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    1. No buscaba hacer catarsis, sólo escribirle a las personas que se identifican con mi historia, que no están solas y que se puede salir de las llamadas relaciones tóxicas.

      Gracias por los buenos deseos. (:

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